Saturday, April 29, 2006

Hoy viajé


Esta mañana amanecí especialmente cansado, después de haber viajado tanto, después de haber gastado toda mi energía vital, no fue cualquier viaje, fue uno de los buenos, de esos que no es necesario llevar equipaje, de los que no tienes límites, ni fronteras, y los que no te cobran peajes para poder cruzar de un borde a otro, uno de esos viajes que se tornan de color azul y violeta, un viaje a través del sueño, a través del pensamiento dejando lo material para arrastrar contigo lo etéreo.

Me sentía tan ligero y despreocupado de los asuntos banales de la vida, visite gente conocida, extraños, y hasta “amigos” ocupados trabajando. Así fue mi sueño, dulce, profundo pero sobre todo lleno de paz…

Escribí, bese y amé en mi sueño, pero no lo recuerdo más, quizá séa la mejor manera de evitar así el dolor de la carne en este plano, una carne que cuesta y que no se apiada de molestar al yo que no vive acá.

Amanecí distraído pensando que definitivamente lo azul, en lo profundo no es una farsa, sino que existe! lleno de imágenes que pasan a mil por segundo, pero que se encuentran ahí al fin y al cabo.

Converse con alguien que decía que “nosotros no entendemos que somos dueños de nuestro propio albedrío, no intentes entender ni cavar en terrenos del saber que no te corresponde, pero sin embargo bienvenido seas”. Y otra vez el hilo de lo lógico se rasga como cuando el cielo llora y bendice…

Lo último que recuerdo es haber besado insolentemente a la soledad y haber dado un consejo al destino, aquel que todo lo tiene pero no sabe nada.

Los relojes y sonidos del alba me llaman nuevamente, escucho en medio del silencio, los ruidos mortales del empezar del día, y despierto con una luz en mis ojos que de seguro durará para todo el día, o bien sólo hasta que termine de escribir esto.


Autor: Enrique Rosero.O
Fecha: 29-04-2006
Intento de Ensayo Personal

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