Monday, February 18, 2008

Desde la Clandestinidad...

Desde la Clandestinidad me llegó este escrito.....Gracias Anonymous ( quien quiera que séas)


Ella juró no dejarte
y te habló de eternidades
cuando es buen tiempo es muy fácil
decir no voy a fallarte
y caminó de tu lado
por prados soleados de marzo
y la abrigaste con besos
de los serenos de enero.
Ahora que el mundo tiembla bajo tus pies
y los continentes se quiebran otra vez
y las estrellas son fugaces y caen
descubres de golpe la efimeridad.
Busca su mano y sus promesas
pero quien puede aguantar la prueba
qué puede aguantar tempestad
si no es amor de verdad.
En medio de la tempestad
en contra de la furia del mar
y de los cuatro elementos yo no voy a fallar
yo estoy aquí
Y olas gigantes vienen a donde estas
ciudades enteras hechas polvo se caen
y las montañas que eran roca hoy son sal
sientes lo frágil que es ser un mortal
Busca su mano y sus promesas
pero quien puede aguantar la prueba
qué puede aguantar tempestad
si no es amor de verdad.
La roca erosiona y hasta el mar se seca
el roble se quiebra cuando el rayo truena
y ella te deja y se olvida de ti y
tú lloras porque ella ya no quiso seguir.
Busca su mano y sus promesas
pero quien puede aguantar la prueba
qué puede aguantar tempestad
si no es amor de verdad
En medio de la tempestad
en contra de la furia del mar
y de los cuatro elementos yo no voy a fallar
yo estoy aquí, yo soy así
tierra firme para ti
que venga más, que estalle el volcán
que caiga el granizo y que venga huracán
que venga más, nada me hace doblar
mira en el infinito hay algo de eternidad. Yo soy

¿Qué es la confianza?

Una pregunta tan sútil que en ocasiones nos toca enfrentar; como entregarte sin dar lugar a miedos, al vacío, a la mediocridad de la verdad, a ese silencio, a ese vivir después, a ese recuperar el tiempo perdido. ¿Extremo augurio de soledad y arrepentimiento, o de renacimiento de algo nuevo que estaba apagado.?

Es un intercambio de miradas, que se interpreta como agua clara, o es una enfermedad sin cura que clama atención. El día que logre entenderla llegaré a sonreir y llorar a la vez por rabia o por dicha, solo el sabio llamado tiempo lo sabe.

Esta noche las palabras suenan mudas, los hechos se vuelven tristes, difusos, malditos, reales; el despeje de un arenal de angustia, de juego que se convierte en una ironia salida de los labios del que ama... el hacer una parada obligatoria en la estación de la duda. Un título que se tiñe opacando la rutina diaria, para caer en la decepción, el dolor está ahí, presente como el bisturí del médico listo a cercenar lo poco o mucho que quedó de ese cáncer de odio y pena.

Un suspiro en solitario que se quedaba atrapado y sale en la madrugada para gritar su libertad de sentir con nombre y apellido, y una historia que pugna por apaciguar la ira y desilusión, una historia que intenta repetirse, pero que los cielos se encargarán de curvarla, de mejorarla o quizá hasta de matarla.

Ensayo: Tomado de Mi archivo Personal
Febrero, 18, 2008
Enrique Rosero