Saturday, October 30, 2010

10 consejos de un "loser" que tuvo suerte con las mujeres

El primer consejo es no seguir las instrucciones, consejos, ayuda al pie de la letra, pues no me hago responsable de los efectos secundarios provocados en quienes lo lean y apliquen...

1. Jamás le digas a una mujer todo "Sí", corres el riesgo de volverla demasiado positiva, y será muy fácil que cuando vaya por la cale sin tí diga un "Si cuando debiera decir un rotundo "NO".

2. Hablale con ternura y con un tono de tu voz normal, recuerda que tiene que impresionarse por el tono de tu voz, no por la saliva que le arrojas en la cara.

3. Escúchala como si estuviera contándote la historia más increíble de toda tu vida, haz que tus oídos seán su mejor amigo, así cuando un día te grite será como una película de acción y podrás terminar la escena con un beso.

4. Déjale su espacio para que pueda pensar que quiere con su vida, recuerda que una crisis existencial es única e irrepetible y se la resuelve individualmente y en la soledad del pensamiento, no te necesita en estos momentos.

5. Si ella esta triste, sonríele, si está muy triste, sonríele, si está depresiva insultala y acariciala con una sonrisa, no necesita de tu lástima sino de una sonrisa que debe sentirla en su alma.

6. Cuando te diga si está delgada o gorda, dile la verdad de su apariencia, pero no con palabras, no con murmullos de tus labios y peor con un beso..! dile lo hermosa que es con una mirada, se lo merece pues es tu novia, crea un lenguaje visual que solo ella lo entienda.

7. Cuando te equivocaste en un comentario que hiciste y provocaste su llanto, no te disculpes explicale que ese error tenía que pasar para darte cuenta de que no soportas ver sus lágrimas y que a ambos les ha servido para crecer.

8. Cuando te pida que le digas que sientes por ella, y tu no estas de ánimo para romance, mientele, es mejor una mentira temporal que la haga feliz todo el día a una verdad que le arruine todo el mes, y te quedes sin poder celebrar su aniversario, además una mentira de amor bien dicha no se puede justificar pero ayuda mucho.

9. Tienes que tomar partido y ser sincero contigo, si la quieres, haz papel de quererla, respetarla y consentirla, y si la Amas, respétala, respétala, y sobre todo respétala.

10. Finalmente, cuando por primera vez te diga una frase de: "Te quiero" o "Te Amo", antes de darle su primer beso, sonríele con la mirada y tus labios y respira su aliento como si fuera el tuyo para hacerle sentir que ambos se pertenecen.

Tuesday, October 26, 2010

La sonrisa que el mundo no ve...



"...aquella mañana no se la escuchó venir, vestida de espacios cuadrados acompañados de suspiros tempranos, llamando la atención del ser que hacía su obra de arte de palabras, letras y gramática confusa frente a seres perdidos en un mar de conocimiento, se hizo un alto a su actividad cuando totalmente absorto por esa luz que irradiaba aquella chiquilla que mostraba orgullosa y humilde a la vez su tez morena, silueta de sirena y una sonrisa que se quedó grabada a fuerza de fuego, pasión y curiosidad en el corazón eterno de él..."

Una historia que se escribió como lo que suena literalmente con mensajes, sílabas coquetas que intercambiaban sentimientos, alegría, atrevidas monosílabas que disfrazaban una gana de conocer que había más allá, un tiempo exquisito de felicidad de la buena, de esa que te permite ver lo hermoso en lo más sencillo que se pasea ante tus ojos.

Navegar dentro de ese océano de mármol fino encajado en esa mirada, era como estar sentado en la misma mesa de los Dioses de tiempos infinitos, recogiendo cada instante y guardado como una perla rara y cara.

Beber el agua pasional de sus labios extasiaba el ímpetu salvaje del que solo vive para mirarla, admirarla y amarla, jamás logró tocarle con sus manos sino con el tiempo y con su aliento se bañaban despacio y fundidos en uno solo, metidos en una flor plateada el tiempo se convertía en carrozas veloces acortando el momento de vida que ambos se regalaban, un suspiro terminaba la ilusión de seguir juntos, creciendo con los colores de la naturaleza.

Tiempos de guerra y celos se colaron por la chimenea del desánimo, ataúdes de miseria interrumpieron el paso de cada mes, cuando se podía respirar cada aniversario, viajes a tierras remotas anunciaban el inevitable final de un capítulo pero no de la historia de esa sonrisa, de las miles de sonrisas que solo ella era capaz de generar.

Jamás se supo de una mentira, y si las había las montañas eran testigas fieles del anuncio de la verdad, el tuvo que separarse sintiendo como los resplandores del sol le quemaban el pecho, su universo paralelo roto e impotente por no poder manejar la esfera de las decisiones, de las circunstancias, en un combate mortal ante lo invisible viaja hacia planetas altos, lunas azules y llenas de eso que llaman, añoranza.

Contando y llevando cuenta propia de cada gesto que nacía en su rostro tomándola como una sonrisa, él llevaba los números y veces que una de esas cosas extrañas nacidas de una broma o de una frase tonta aparecían desde su corazón y terminaban en sus labios, ella inocente brindando su alegría, él recibiendo y absorbiendo cada detalle y logrando ver como ser único capaz de detectar esa sonrisa que el mundo no ve y que jamás podrá verlo, pues esta escrito en un lenguaje exclusivo para dos, de dos sílabas, de dos momentos, de dos caricias, de dos miradas, hecho y creado solo para dos.

La intención de regalo y la hermosa sensación de recibir una caricia del cielo se expresa materialmente con la portada del libro de su vida, una historia suspendida con sabor a espera, con sabor a lejanía, con sabor a dejar todo y escribir un nuevo libreto en el escritorio nocturno, mojandose con las ganas de verse, tocarse, hablar, sentir, mirar, regalar, y reir para ganar adultez o quizá juventud. Rabia por no poder regresar a ver y lucirse con el mejor de los vestidos para una gala junto a él y él junto a ella, caminar en redondeles imaginarios y saturar el apetito, decepción de la espera en una sala que transforma el cabello de lino a terciopelo.

Ella, dueña de la mayor de las sonrisas; tímidas, excepcionales que atan la cordura y despiertan el sentir de un sujeto que toca con los ojos y desnuda con su voz, y ella capaz de amar con un silencio profundo, mudo, gratuito, un grito ahogado por sus lágrimas pero cayendo en una soledad que la hace más fuerte, decidida, pero sobre todo la hace mutar en una mariposa de alas grandes que se aleja de la oscuridad y odio.